Tierra quemada
22-07-2011

El nuevo presidente cántabro D. Ignacio Diego, acaba de hacer unas declaraciones en las que califica la situación económica de Cantabria como de tierra quemada. O sea, que alguien le prendió fuego. ¿O sería algún cortacircuito el culpable? Es que algunas veces las tormentas son tan violentas que hacen daño. Mucho daño. En este caso fue muy grande, porque duró mucho tiempo. Era interminable. Pero como dice nuestro refranero, no hay bien que cien años dure ni mal que nunca se acabe.

Como todos sabemos o creemos saber porque alguien nos lo ha contado, el presidente saliente apoyó con todas sus fuerzas, la separación de la FCB de la Nacional. Es que el populismo trae muchas cosas con las que nadie suponía que podría ser así, pero que fue porque en nuestro pais las cosas se hacen como se hacen y quienes las hacen en ocasiones se creen que son dioses apolos, extraterrestres o algo parecido, pero, eso si, sin contar con quienes deciden porque son los auténticos dueños del cotarro, los ciudadanos, porque si cuentan con ellos tal vez no pudieran hacer en la mayoría de las ocasiones, sus fechorías.

Y viene esto a cuento porque, afortunadamente, ya el ex presidente de Cantabria esperando que sea ya para siempre el ex, porque volver a las andadas sería ya el colmo, ya no puede seguir apoyando el separatismo bolístico y solo lo puede hacer desde el bando aficionado, o sea, sin voz y sin voto, como lo hacen los aficionados, porque da lo mismo que opinemos de una forma que de otra porque nadie nos escucha, y como consecuencia de ello, las arcas federativas van a sufrir un poco la tempestad originada por una mala gestión.

Como ahora está todo quemado, porque para dejarlo al sucesor quiso dejarlo todo quemado para fastidiar, no al nuevo presidente, sino a los ciudadanos cántabros, pues lógicamente ahora y con buen criterio, el nuevo presidente dejará la subvención para mejores momentos, porque si no lo hace, entonces no le podremos creer eso de "tierra quemada".

Y si ello es así, no es muy difícil suponer que la FCB tendrá que ponerse a trabajar moviendo el esqueleto a buen ritmo, para  equilibrar la balanza porque, de momento, se presenta negativa.

Todo lo que pasó no es que sea un error, que lo fue, no es que sea un capricho, que lo fue,  sino que fue el resultado de una meridianamente clara acción antidemocrática y manifiestamente rechazable por lo injusta, presumida, egoista y prepotente. ¿Que la APEBOL fue la que, prepotentemente, inició las deliberaciones que a posteriori se vieron respaldadas por los demás votantes que cayeron en la trampa lastimosamente y que al ver el respalgo del Gobierno de Cantabria se enloquecieron y decidieron la separación? Ello no es lo suficientemente  justo y equitativo como para llevar a cabo una acción francamente rechazable y en la que solamente cabía la posibilidad de luchar por cambiar las reglas del juego, si es que creían que estas no eran lo suficientemente democráticas y pensaban que estaban hechas para castigar a los bolistas cántabros.

Así pues, que alguien como su sucesor diga que Cantabria es tierra quemada, viene ello a confirmar lo que nosotros nos temíamos y que ahora nos sirve para decirle: ¡Sr. Revilla, si bajó de la montaña a presidir Cantabria, que no lo volvamos a ver por estos lares jamás! Buen viaje. Y si llega a escribir sus memorias, sea en la cabaña o en la capital, por favor, no nos cuente milongas.

Argomal.