¿Por qué la distancia sí y el peso no?

Desde tiempo atrás, la liga regional astur está adaptada para facilitar y en su caso, superar, las dificultades que otorgan los 18 metros de tiro para las rayas al medio. Esta medida fue abolida dejándola entre 13 metros y 17 el tiro más largo. Ello facilitaba que dadas las circunstancias propias de cada caso, que muchos jugadores, unos por jóvenes y otros por mayores, pudieran cumplir el expediente con más o menos facilidad, incluso, para quienes estando en la categoría de 1ª, los 16 y los 18 metros eran obligatorios, pero, que también para ellos eran demasiados.

Pero resulta que al bajar la distancia, la costumbre hace leyes y el cuerpo humano siempre se adapta enseguida a lo más fácil y los partidos de la liga son necesariamente de entrenamiento para cuando llegan las competiciones oficiales. ¿Y qué pasa entonces?

Pues pasa lo que todo el mundo se puede suponer, como es que en los torneos oficiales al tener que tirar de los 18 metros y habiendo entrenado entre 13-15 y alguna vez que suena la campana por casualidad, a 17, pues bajan tanto el listón, que en muchos casos se hace el ridículo y ¿por qué? Pues porque al estar entrenado a tirar entre 13-17, resulta que hacerlo desde los 18 les resulta casi imposible, y el control de las bolas se queda para que lo haga el tablón en el 98% de las bolas, quedándose alguna cerca de los bolos cuando coge mucha madera que de vez en cuando sí ocurre, aunque sean las menos.

Viene a cuenta este comentario porque esta situación produce sonrojo. Y lo produce porque, si para facilitar el tiro a mucha gente, incluidos los que están obligados por el reglamento, se procede a bajar la distancia del tiro para facilitar las cosas, ¿por qué no se procede a reglamentar el peso de las bolas y de los bolos de tal forma que, cumpliendo el reglamento, se facilite a mucha gente, unos por jóvenes y otros por mayores, la posibilidad de poder competir, cosa que de esta otra forma no es posible por muchos motivos fácilmente entendibles y que, además, aunque se baje la distancia, sigue sin cumplirse  la igualdad de oportunidades.

Y si eso se consiguiera como a todas luces parece sensato por lo razonable, entonces se podía dejar libertad para que cada peña se afiliara al modelo que más crea conveniente. ¿Y a cuál creen que se apuntaría la mayoría de las peñas?

Por consiguiente la pregunta se hace obligada: ¿Por qué la distancia sí y el peso del material no?  ¿Alguien me lo puede explicar? ¿No quieren que nuestro deporte siga por sus fueros y aumente su participación? ¿Cómo creen que lo van a conseguir, con los administradores actuales o facilitando al pueblo las cosas para que sigan creyendo en nuestros bolos? ¿Cuándo llegará la democracia a las boleras? ¿Las subvenciones llegan a todos por igual, o están controladas para que se las lleven siempre los mismos? ¿Cuántos premios se llevan quienes solo pueden jugar con bolas pequeñas? ¿Eso es igualdad de oportunidades?

Es de juzgado de guardia al haber dinero público por medio, porque no se cumple nuestra Constitución y los premios siempre se los llevan los mismos. Entonces: ¿Para qué competir si ya sé quien va a ganar? La respuesta: ¡Que jueguen ellos!

20/01/2011
Argomal.